Preocupación en el sector vinícola y aceitunero por las cosechas de este año

Ana García Gómez

Las previsiones del sector agrícola respecto a las cosechas de este año, especialmente en lo que se refiere a los sectores del vino y de las aceitunas, resultan bastante desalentadoras. La falta de lluvia que se ha dado a lo largo del último año en toda la península parece ser la causa principal de que se espere la que, posiblemente, sea la peor cosecha de la historia. A su vez, las elevadísimas temperaturas que todos hemos padecido durante este verano han obligado a adelantar la vendimia, con lo que eso conlleva. De hecho, se estima que la producción total, con respecto a la del año pasado, se verá reducida hasta en un 50%.

 

La sequía, causante de una crisis en el sector

Desde hace ya un año que la península ibérica está experimentando cambios en el clima que resultan preocupantes para todo el sector agrícola. Si el otoño de 2021 ya fue especialmente seco y sin lluvias, las intensas y continuas olas de calor que se han producido a lo largo de buena parte de la primavera y durante todo el verano han terminado provocando un estado de sequía que resulta preocupante y que puede afectar de forma negativa a la producción hasta el punto de convertirse en una verdadera crisis.

Los sectores vinícola y aceitunero son algunos de los más afectados, y prevén un descenso drástico y realmente preocupante del producto obtenido. Según las cooperativas y organizaciones agrarias, los pronósticos auguran, por ejemplo, una campaña de vendimia por debajo de la media de 42 millones de hectolitros, una cifra que todavía puede variar. Se trata, pues, de un escenario nada tranquilizador que sin duda afectará a cada uno de los puntos de la cadena. Productores y jornaleros, por supuesto, han sido los primeros en notar los efectos de la falta de agua y de lo que han definido como un calor devastador. Pero los intermediarios y los distribuidores también se han visto afectados, así como los fabricantes de maquinaria agrícola y fertilizantes. Todo esto, por supuesto, no tardará en hacerse notar para los propios consumidores, que verán cómo llega una producción escasa y de precio más elevado.

¿Un problema puntual?

Ante este escenario, la pregunta que surge es simple: ¿Es el clima que ha reinado a lo largo de este año en la península ibérica un problema puntual? ¿O se trata del vaticinio de lo que nos espera de ahora en adelante? Los meteorólogos y otros expertos llevan años avisando de que este panorama pronto iba a ser una realidad, y los estudios al respecto no son especialmente alentadores.

Es por ese motivo que tal vez haya llegado el momento de tomar cartas en el asunto, de cambiar el modo de proceder y de comenzar a imponer un modelo de agricultura sostenible que se centre en el aprovechamiento de los recursos hídricos, pero también en la recuperación de los suelos, en el uso de biofertilizantes y bioestimulantes. Y es que esto, además de mejorar las cosechas, algo especialmente necesario en unas condiciones climatológicas tan adversas, contribuiría a evitar la degradación de los suelos. Nos encontramos en una situación en la que aprovechar los recursos de forma eficiente y sostenible es del todo indispensable, ya que dar la espalda a esta realidad únicamente servirá para agravar un problema que no va a desaparecer por sí solo.

 

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